Historia de las Sirenas

Las Sirenas son conocidas como seres de la mitología Griega, hijas del rio Aqueloo y una de las musas, aunque podemos encontrar más propuestas genealógicas.

Primitivamente los griegos consideraban a las Sirenas mitad ave mitad mujer, pero, teniendo en cuenta que todo relato mítico va variando a lo largo de la tradición, posteriormente vemos que las Sirenas se convierten en mitad pez mitad mujer tras una disputa con las musas, sus tías desde el punto de vista genealógico. En los textos antiguos las Sirenas no están solas sino en un grupo de dos o tres y no tanto en el agua sino apostadas en los arrecifes esperando el paso de las naves. De igual forma es la descripción del Tritón, hijo del Dios del Mar Poseidón para los Griegos y Neptuno para los Romanos. Una criatura con la parte superior del cuerpo con forma de hombre y la inferior de cola de pez. Tritón tenía el poder de amansar las aguas turbulentas soplando una caracola.

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Si miramos hacia la historia vemos que las primeras sirenas aparecieron por vez primera en pinturas rupestres del paleolítico tardío (Edad de Piedra), un periodo de hace unos 30.000 de años, cuando los hombres tenían un fuerte dominio de la tierra y empezaron a navegar por el mar.

El nombre “Seirén” se relaciona con el de soga, así las sirenas serian algo así como “las que atan” o “las que agarran”, principalmente a los marineros encantándolos y seduciéndolos con la dulzor de sus cantos. Unos cantos irresistibles, que fascinaban a cualquiera ya que sus melodías estaban llenas de promesas, de ahí la expresión literaria “cantos de Sirena”. A lo largo de la historia vemos que esa atracción no estaba solo unida aun canto melodioso sino también a su feminidad. Este ser se caracteriza por vivir siempre entre dos mundos, el mar y la tierra, o entre la vida y la muerte pues las sirenas también nos las encontramos como emblemas fúnebres acompañando con su canto a aquellos que iniciaban su viaje al otro mundo. Está claro que el primer relato escrito que tenemos de las Sirenas es la Odisea, pero en forma de leyenda o relato Oral encontramos más Sirenas en otras partes del mundo. En el Medio Oriente, las primeras historias de sirenas surgieron en la Asiria del 1000 a.C donde Atargatis, una diosa siria que gobernaba los mares, se le consagraban peces y se le adoraba en templos llenos de grandes estanques. En china, muchos cuentos de la mitología china hablan de las sirenas como seres maravillosos, hábiles y versátiles, cuyas lágrimas se transforman en perlas. También encontramos sirenas en las columnas románicas, donde comparten protagonismo con las Nereidas y las Harpías.

En Irlanda se habla de los Merrows, una especie cuya hembra es el equivalente a la sirena, excepto porque tiene membranas en las manos. En la mitología escocesa existe Ceasg, la “doncella de las olas”, una sirena especial cuya mitad inferior es de salmón. En Gales la leyenda dice que en el siglo VI una sirena llamada Murga que significa “mujer que viene del mar” fue capturada, la enseñaron a hablar la lengua nativa, y esta aprendió a coser y a hablar, pero nunca perdió la habilidad de vivir dentro del agua. En España es famosa la leyenda de la “Sirenuca” de Cantabria, una sirena que antes había sido humana. Su madre harta que la desobedeciera la prohibición de ir a los acantilados chilló “Permita Dios que te vuelvas pez” y así fue.

statue-243337_1280Uno de los avistamientos más famosos fue el del mismísimo Cristóbal Colón quien en su diario de abordo escribió que vio tres sirenas, pero no eran tan hermosas como las pintan, que en alguna manera tenían forma de hombre en la cara. Esta apreciación es ideal para ilustrar la teoría de que los supuestos avistamientos de sirenas han sido usualmente avistamientos de manatíes, morsas y otros animales.

Pero el texto literario que introdujo a las Sirenas en la historia fue la “Odisea” de Homero, que cuenta como el héroe Ulises se hizo atar al mástil de su embarcación para poder escuchar ese canto de las sirenas sin correr peligro alguno, aunque no fue este el único que consiguió salir indemne, también los viajeros de la nave Argo capitaneada por Jasón. Estos consiguieron escapar de las melodías hechiceras gracias a que con ellos viajaba un gran músico, Orfeo hijo de Apolo, que con un canto mágico consiguió anular a las Sirenas.

Ese canto seductor fue considerado por los cristianos como una incitación a la lujuria. Más tarde la seducción de las Sirenas dejo de ser auditiva para hacerse más visual. Ahora las imágenes que representaban a las sirenas eran las de las Damas del Agua, bellísimas y con gestos provocativos a aquellos que las divisaban. Con todo ello los poetas románticos Alemanes, acostumbrados a hablar de monstruos y maravillas descubrieron en las Sirenas un nuevo motivo. Es en esta época cuando se descubre sirenas solitarias en ríos germánicos, y también cuando se confunden con las Náyades y con las Ondinas. A veces seguían utilizando su voz como arma seductora pero otras veces era su belleza la que atraía viéndolas en un recodo mirándose al espejo o cepillándose su largo pelo. En cambio los pintores post-románticos se las imaginaron más agresivas, lanzándose desde el mar sobre los marineros, era una imagen de “Femme Fatale” típica del siglo XIX. En contraste, el romanticismo creó también un tipo de Sirena enamoradiza con ganas de cambiar y convertirse en una mujer, cambiando su cola por unas piernas, el cuento de la Sirenita “The Little Mermaid” de Hans Christian Andersen, es un ejemplo.

Así pues las Sirenas al modernizarse son un eco de las criaturas seductoras de antaño, todo lo mítico se evapora e incluso se trivializa, por ello desde “Sirenas Mediterranean Academy” quiere darle a esa figura de la Sirenas toda la magia y el misticismo perdido, así como un vehículo para la enseñanza del mundo marino y de la historia y las historias del “mare nostrum”, el mar Mediterráneo.